jueves, 12 de febrero de 2015

Internet y ley de Medios

No es novedad que las formas de comunicación y de acceso a la cultura cambiaron con la extensión de internet. Lo que impresiona es la magnitud del cambio.

lun may 19 2014

A nivel internacional, la generación joven, que se conoce como la de los "nativos digitales", nacida luego de 1990, está más cerca de Youtube que de la televisión abierta o de la radio. Desde 2012, en Estados Unidos, internet y específicamente Youtube -creado en 2005 y comprado por Google en 2006-, es su fuente principal para escuchar música (64%). Youtube ha adquirido así un peso fenomenal como vehículo de cultura audiovisual: más de 1.000 millones de visitas individuales, y más de 6.000 millones de horas de videos son vistos en el mundo por mes. Para tener una idea de la magnitud del asunto: por minuto, se suben más de 100 horas de video a Youtube en todo el mundo.

Así las cosas, la evolución es rápida y no responde a lógicas nacionales. Tiene algunas consecuencias importantes para el mundo de la cultura. Cambian, por ejemplo, los escenarios de los negocios -baja radical de ventas de Cd musicales, acceso a públicos antes impensados -. Y cambia también los papeles de la radio y de la televisión como fuentes de información y acceso a música. Hoy, no se precisa esperar a que la radio pase la canción favorita para escucharla. Hoy no se precisa ver televisión abierta para informarse. Todo está en internet. 

En Uruguay, también el peso de internet es cada vez más grande. Según la reciente Encuesta Específica de Acceso y Uso de TIC (2013) el 65% de los hogares urbanos tiene Internet, y ello cuenta a la hora de definir conductas de consumo. En este sentido, el Grupo de Investigación sobre Uruguay, Sociedad e Internet de la Universidad Católica del Uruguay midió esas conductas en mayores de 15 años y obtuvo interesantes resultados. 

Según su trabajo, un 53% emplea internet para revisar sus correos electrónicos, y más de la mitad para leer y buscar noticias, y para entrar en redes sociales. La red social más usada es Facebook con 98,2%, seguido por Twitter con 21,5%. Pero lo más interesante es que para la inmensa mayoría de los encuestados (86%), internet figura como una fuente importante o muy importante de información, y ello representa un porcentaje mayor que los que así consideran a la radio y a la televisión.Sabido es que el gobierno pretende, a través de la aprobación de la llamada ley de Medios, que radios y TV difundan y promuevan la "identidad nacional" y fomenten la "identidad cultural del país". Busca así incidir en los contenidos propuestos por los canales de televisión abierta y las radios nacionales. El problema es que estas disposiciones no solamente limitan la libertad de emisión de esos medios audiovisuales. También, cuando se toma contacto con los verdaderos hábitos de consumo culturales de los uruguayos, cualquiera se da cuenta que quieren incidir en un mundo comunicacional que, en realidad, no existe más.Hoy, con Netflix, pagando una módica cuota mensual, se accede a infinidad de series y films. Ya ni se precisan los viejos lugares físicos en los que se alquilaban películas. Hoy, con internet, se "torrentea" música de todo tipo, independientemente de la voluntad política de fijar pautas radiales que se preocupen por fomentar la identidad nacional musical. Hoy, el centro de la atención cultural e informativa no pasa ya más por la radio ni por la televisión abierta que conocimos a mediados del siglo XX.No es que esos medios vayan a desaparecer. Pero tampoco es que porque se legisle sobre lo que deben ser sus prioridades de fomento y atención a la cultura nacional se esté llegando, efectivamente, a una mayoría de uruguayos. Al contrario: cuanto más limitaciones dirigistas se pongan en este sentido, más tenderá el oyente o el televidente a migrar hacia internet para satisfacerse de bienes culturales más amplios y diversos, todos al alcance de un click.El gobierno ha planteado que la aprobación de esta ley de Medios es una de sus prioridades para este año. Pero, ¿qué gana poniendo energía en un proyecto así, cuando el mundo de la comunicación va notoriamente para otro lado? Hay una respuesta tan evidente como entristecedora: estas políticas son promovidas para dejar contenta a la barra ideologizada izquierdista que sigue razonando desde su pasado sesentista completamente perimido. Da vergüenza ajena.


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